Da mucha pena cuando vemos a personas que está destruyendo su vida, y, si te acercas, con el respeto y el cariño más, rechazan todo tipo de ayuda y siguen la marcha de su vida que les lleva a la muerte, primero la muerte como personas, y, a continuación, la muerte física. Nos preguntamos que, por qué han de ser las cosas así, por qué el que está hundido, rechaza el amor y el apoyo de aquél que quiere darle la mano y levantarlo… Pero la libertad de las personas es sagrada, y el bien no se puede imponer a la fuerza… Actuar a la fuerza con una persona, cuando es consciente, hace peor el remedio que la enfermedad. No es nada fácil ayudar a cualquiera que se encuentra mal, por muy hundido que esté…No es fácil el amar… Buen día

24 de enero de 2019
Mc 3,7-12: Los espíritus inmundos gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”, pero él les prohibía que lo diesen a conocer.
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacia, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: «Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.
REFLEXIÓN
A Jesús le seguía mucha gente… Era cercano a todos, pero no se dejaba avasallar, por eso les dice a sus discípulos que le tuvieran preparada una lancha. Todos querían aunque sólo fuera tocarlo. Los espíritus malos, las personas trastornadas, decían que él era el Hijos de Dios, pero esas palabras y ese apego a Jesús, todavía no era fe, era necesidad de que les curase… No sabían muy bien lo que decían. Por eso les prohibía que lo diesen a conocer. Creer en Jesús es entregarle la vida, confiar en él, apoyarse siempre en él, pensar como él, trabajar con él , vivir en él… Amarlo con todo nuestro corazón y servirle con todas nuestras fuerzas. Sólo cuando creemos de verdad en él, podemos anunciarlo a los demás, aunque no le nombremos.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s