DIUMENGE V DE QUARESMA

Homilia

Ja estem prop de la Pasqua, ens disposem a celebrar la mort i la resurrecció de Jesús, en laqual ens va manifestar tot el seu amor i el seu lliurament per la nostra salvació. En la seua mortconeixem l´amor de Jesús per cadascun de nosaltres i per tota la humanitat.
Pau ha descobert qui és Jesús, i amb ell ho ha descobert tot. Per a ell tota la resta ja no té
importància, fins i tot li destorba. Està content d´haver-ho perdut tot per la persona de Jesús.
Ha trobat el que de debò plena la seua vida. I el que li posa en contacte amb Jesús, no són les seues bones obres, les seues pràctiques religioses i la seua intel·ligència, sinó la seua fe,
l´obertura del seu cor i de la seua vida a la persona de Jesús. Després d’haver conegut a Jesús,
Pau ja no busca una altra cosa que viure unit al qual ha omplit la seua vida, compartir els seus
sofriments i participar en la seua resurrecció. Està segur que no ha arribat encara a la meta, no
fa parenceries que és perfecte i que ja no ha de fer cap esforç, però se sent en camí. No mira
el que ha corregut i el que té, sinó el que li falta. En Jesús Pau ha descobert el NOU que
anuncia el profeta Isaïes, això que mai havia aparegut en la història, la qual cosa no pot donar
cap realitat del món present, ni tan sols somiar-lo. Jesús és l´aigua que assacia la set profunda
de tot ésser humà d´amor i de felicitat, és el pa que assacia la gana per sempre. El que plena la
seua vida amb ell mai més tindrà gana. En Jesús Pau ha trobat el perdó com el va trobar la
dona que els lletrats i fariseus havien vist amb un home. A Pau ho van apedregar i van
maltractar més d´una vegada, però amb la fe en Jesús va superar tot el rebuig i els colps que li
propinaven els seus enemics, aquells que es creien sense pecat. No tenia una altra meta en la
seua vida que trobar-se amb Jesús i compartir la vida amb ell. Se sentia molt perdonat i molt
volgut per Jesús. Ja no quedava cap buit per omplir en la seua vida. I estava convençut que
Jesús era l´únic que pot omplir tots els buits de cada persona i de tota l´espècie humana. Ja no
temia ser condemnat per ningú, com la dona que estava davant de Jesús, i menys per Déu.
Sabia que, en conéixer a Jesús, havia conegut plenament a Déu i vivia l´experiència de la seua
salvació. Pau ja no podia entregar la seua vida a un altre que no fóra Jesús.
Això és ser cristià: Conéixer a Jesús, trobar-se amb ell, centrar la vida en ell i renunciar a tot per
ell, després d´haver omplit la vida amb l´amor, el perdó i la misericòrdia, del qual ha portat la
NOVETAT de Déu a aquest món, el riu d´aigua viva que calma tota set i que converteix els
deserts en rius. El creient en ell, ho va trobant en totes les coses i, sobretot, en totes les
persones. Quan es coneix a Jesús ,ja no es pot entregar la vida a una altra persona, o a una
altra cosa que no siga ell. I ja no es pot oferir, als quals troba, una altra cosa que no siga la
persona de Jesús… El que creu de debò en ell està tan ple d´ell que ja no pot oferir una altra
cosa que no siga ell.
– Com és la meua relació amb Jesús?
– Fins a quin punt crec en ell i li he entregat la meua vida?
– Assacie en ell tota la meua set de verita, d´amor i de felicitat?

 

Domingo 5º de Cuaresma

Is 43,16-21: Mirad que realizo algo nuevo y apagaré la sed de mi pueblo.

Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas impetuosas; que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes: caían para no levantarse, se apagaron como mecha que se extingue. No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto ríos en el yermo; me glorificarán las bestias del campo, chacales y avestruces, porque ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido, el pueblo que yo formé, para que proclamara mi alabanza.

Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6: El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R
Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R
Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R
Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R

 

Flp 3,8-14: Por Cristo lo perdí todo, muriendo su misma muerte.

Hermanos: Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía -la de la ley-, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justica que viene de Dios y se apoya en la fe. Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos. No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo. Y aunque poseo el premio, porque Cristo Jesús me lo ha entregado, hermanos, yo a mí mismo me considero como si aún no hubiera conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús.

Jn 8,1-11: El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los letrados y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: -Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras: tú, ¿qué dices ?. Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: -El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra. E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos, hasta el último. Y quedó solo Jesús, y la mujer en medio, de pie. Jesús se incorporó y le preguntó: -Mujer, ¿dónde están tus acusadores?, ¿ninguno te ha condenado? Ella contestó: -Ninguno, Señor. Jesús dijo:-Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.

Homilía

Ya estamos cerca de la Pascua, nos acercamos a celebrar la muerte y la resurrección de Jesús, en la que nos manifestó todo su amor y su entrega por nuestra salvación. En su muerte conocemos el amor de Jesús por cada uno de nosotros y por toda la humanidad.

Pablo ha descubierto quién es Jesús, y con él lo ha descubierto todo. Para él todo lo demás ya no tiene importancia, incluso le estorba. Está contento de haberlo perdido todo por la persona de Jesús. Ha encontrado lo que de verdad llena su vida. Y lo que le pone en contacto con Jesús, no son sus buenas obras, su prácticas religiosas y su inteligencia, sino su fe, la apertura de su corazón y su vida a la persona de Jesús. Después de haber conocido a Jesús, Pablo ya no busca otra cosa que vivir unido al que ha llenado su vida, compartir sus sufrimientos y participar en su resurrección. Está seguro de que no ha llegado todavía a la meta, no hace alardes de que es perfecto y que ya no tiene que hacer ningún esfuerzo, pero se siente en camino. No mira lo que lo que ha corrido y lo que tiene, sino lo que le falta. En Jesús Pablo ha descubierto lo NUEVO que anuncia el profeta Isaías, eso que nunca había aparecido en la historia, lo que no puede dar ninguna realidad del mundo presente, ni siquiera soñarlo. Jesús es el agua que sacia la sed profunda de todo ser humano de amor y de felicidad, es el pan que sacia el hambre para siempre. El que llena su vida con él nunca más tendrá hambre. En Jesús Pablo ha encontrado el perdón como lo encontró la mujer que los letrados y fariseos habían visto con un hombre. A Pablo lo apedrearon y maltrataron más de una vez, pero con la fe en Jesús superó todo el rechazo y los golpes que le propinaban sus enemigos, aquellos que se creían sin pecado. No tenía otra meta en su vida que encontrarse con Jesús y compartir la vida con él. Se sentía muy perdonado y muy querido por Jesús. Ya no quedaba ningún vacío por llenar en su vida. Y estaba convencido de que Jesús era el único que puede llenar todos los vacíos de cada persona y de toda la especie humana. Ya no temía ser condenado por nadie, como la mujer que estaba delante de Jesús, y menos por Dios. Sabía que, al conocer a Jesús, había conocido plenamente a Dios y  vivía la experiencia de su salvación. Pablo ya no podía entregar su vida a otro que no fuera Jesús.

Esto es ser cristiano: Conocer a Jesús, encontrarse con él, centrar la vida en él y renunciar a todo por él, después de haber llenado la vida con el amor, el perdón y la misericordia, del que ha traído la NOVEDAD de Dios a este mundo, el río de agua vida que calma toda sed y que convierte los desiertos en ríos. El creyente en él, le va encontrado en todas las cosas y, sobre todo, en todas las personas. Cuando se conoce a Jesús ,ya no se puede entregar la vida a otra persona, o a otra cosa que no sea él.  Y ya no se puede ofrecer, a los que  encuentra, otra cosa que no sea la persona de Jesús… El que cree de verdad en él está tan lleno de él que ya no puede ofrecer otra cosa que no sea él.

  • ¿Cómo es mi relación con Jesús?
  • ¿Hasta qué punto creo en él y le he entregado mi vida?
  • ¿Sacio en él toda mi sed de verdad, de amor y de felicidad?

 

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