1 de julio de 2019

Mt 8,18-22: Sígueme.

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un letrado y le dijo: -Maestro, te seguiré adonde vayas. Jesús le respondió:
-Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza. Otro que era discípulo, le dijo: -Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. Jesús le replicó: -Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.

REFLEXIÓN

Seguir a Jesús, además de aceptar la misión que él nos encarga en este mundo, es vivir continuamente unido a él, tenerlo siempre presente en todos los momento de nuestra vida, hacerlo todo como él quiere que  lo hagamos, a la hora de gastar nuestro dinero, organizar nuestra vida, y al tomar cualquier decisión pequeña o grande en el día a día. Es entregarle a él las riendas de nuestra vida. Ya no somos nosotros los que decidimos, sino él en todos los pasos que damos. Si le seguimos es porque nos hemos enamorado de él y le hemos entregado todo nuestro corazón, a él y a todas las personas.

 

 

 

30 de junio de 2019
Lc 9,51-62: Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré adonde vayas.
Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: -Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos? El se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: -Te seguiré adonde vayas. Jesús le respondió: -Las zorras tienen madriguera y los pájaros, nido, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza. A otro le dijo:-Sígueme. El respondió: -Déjame primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó: -Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios. Otro le dijo: -Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia. Jesús le contestó: -El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.
REFLEXIÓN
Se acerca a Jerusalén, no huye del peligro, para cumplir su misión. No lo quieren recibir en una aldea, respeta las decisiones de los demás, ni fuerza a nadie ni mendiga favores. Se siente muy libre de toda atadura y pide que los que quieren estar con él que se liberen de todo. Veía que el mundo necesitaba ser liberado, pero sólo podrían liberarlo las personas libres. Difícilmente uno que está atado de pies y manos, puede liberar a los que se encuentran atados como él. Al mismo tiempo que luchamos por liberar a los demás hemos de liberarnos nosotros, si no lo hacemos así, los esclavizaremos más.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s