Miércoles, 25 de diciembre del 2019: Día del nacimiento del Señor

Lc 2,1-14: Hoy nos ha nacido un Salvador.

En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Éste fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: “No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.”

REFLEXIÓN

El Evangelio nos dice que si queremos encontrarnos con el Señor que nace y viene  a encontrarse con la humanidad, tenemos que ir al pesebre. Ahí es donde nace Jesús, en los lugares más pobres y marginados, entre la personas que viven en extrema pobreza, entre aquellos que la sociedad rechaza y margina. Lo encontraremos en nosotros si reconocemos que somos pobres y que si algo tenemos se lo debemos a Dios que nos lo da por su amor y su misericordia que siempre nos perdona. Dios nos llama a encontrarnos con él, lo mismo que llamó a los pastores. Nosotros hemos de escuchar la llamada e ir corriendo a encontrarnos con él, no donde a nosotros gustaría que estuviera, sino donde está de verdad, donde él elige para aparecer y estar.

 

SIEMPRE

Si nosotros queremos puede ser siempre Navidad, no sólo un día, ni una semana. Podemos saludar siempre a quienes nos encontramos con alegría, podemos desear a todos lo mejor, mirar a todos con simpatía, ofrecer nuestro perdón y comprensión a aquella persona que no se ha portado bien con nosotros, y situarnos siempre ante la vida con ojos positivos y llenos de esperanza…

Buen día…

 

SEMPRE
Si nosaltres volem pot ser sempre Nadal, no sols un dia, ni una setmana. Podem saludar sempre als qui ens trobem amb alegria, podem desitjar a tots el millor, mirar a tots amb simpatia, oferir el nostre perdó i comprensió a aquella persona que no s’ha portat bé amb nosaltres, i situar-nos sempre davant la vida amb ulls positius i plens d’esperança…
Bon dia…

 

 

 

 

 

 

 

EN NAVIDAD CELEBRAMOS LA  ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS

  • Creemos que el Hijo de Dios se hizo carne, se hizo una persona como nosotros, tomó nuestra naturaleza.
  • Cuando Jesús se encarnó, cuando nació y apareció entre nosotros, nos reveló quién era Dios y cómo era. En Jesús nosotros conocemos quién es y cómo es Dios.
  • A veces pensamos en Dios y le vemos como un ser todopoderoso, que no necesita nada, que no sufre, ni le afecta nada.
  • También solemos pensar que Dios está allá arriba, en el cielo, muy lejos y separado de nosotros.
  • Jesús, al encarnarse, nos deja claro que Dios, al mismo tiempo que ha hecho todas las cosas y que lo mantiene todo, está necesitado de nosotros.
  • Para encarnarse Jesús, necesitó de una madre que lo engendrara, que mirara por él y que lo diera a luz y después lo amamantara.
  • Y cuando nació Jesús, lo necesitaba todo, alimento, ropa, higiene, apoyo de su familia, cariño.
  • A medida que iba creciendo necesitaba que le enseñaran muchas cosas, todo lo que tiene que aprender una persona para vivir: A comer, a hablar, a comportarse con los demás, a trabajar, a rezar…
  • Jesús necesitó de un padre y una madre, y de otras muchas personas, para hacerse una persona normal como todos.
  • Jesús, desde que nació hasta que salió a la vida pública, pasó treinta años escuchando y aprendiendo, como cualquier otro joven de su pueblo.
  • Todo el mundo lo veían como un joven normal, sin ninguna diferencia. Por eso cuando salió a la vida pública todos se extrañaban de lo que decía y de lo que hacía, porque para todos, era simplemente el hijo del carpintero.
  • En la vida pública necesitaba el apoyo y la compañía de sus discípulos, y la aportación económica de las personas que colaboraban con él.
  • En su pasión, cuando iba al calvario, necesitó que una mujer le limpiara la cara que llevaba llena de sangre, y que un hombre le ayudara a llevar la cruz.
  • Con su poder podía haberse librado de lo que iban a matarlo, pero renunció a ese privilegio, y se puso en manos de aquellos que querían acabar con él. Nunca quiso utilizar la fuerza para sobrevivir o sacar sus intereses adelante.
  • Y para poner en marcha su Iglesia, envió a todo el mundo a los discípulos que le había seguido.
  • Jesús se sometió a la debilidad, a la pobreza, a la sencillez, a la impotencia. Pasó por las circunstancias y momentos duro que pasamos toda las personas. No fue ningún cobarde, pero experimentó un miedo y una angustia muy grandes, cuando vio lo que se le venía encima cuando lo iban a matar.
  • En Jesús encontramos un Dios débil, pobre, necesitado, que comparte toda nuestra vida, que pasa por todo lo que pasamos nosotros, que nos comprende perfectamente a todos nosotros, porque todo lo que vivimos nosotros lo ha pasado él, menos el pecado.
  • Y no hemos de pensar que hizo todo eso por quedar bien, o por conseguir alguna cosa que a él le interesaba. Hizo todo eso porque él es así y porque su amor es tan grande hacia nosotros que no quería estar por encima de nosotros sino que quería pasar todo lo que nosotros pasamos, para que no hubiera ninguna distancia entre él y nosotros.
  • En Navidad comprendemos quién es Dios: Además de ser el dueño de todo, es el Dios necesitado, el Dios débil, el Dios que viene a este mundo para aprenderlo todo de nosotros.
  • Nos comprende perfectamente porque es uno de nosotros y pasa por todo lo que pasamos nosotros. Tiene las experiencias de todo ser humano.
  • Y no se hizo una persona para estar el al margen de nuestra vida, sino para entrar en la vida de cada persona, para habitar en cada uno de nosotros, especialmente en las personas que sufren.
  • Él no es responsable de nuestros errores y pecados, pero no por eso deja de estar en cada uno de nosotros.
  • Creemos en el Dios que, por amor, lo ha recibido todo de nosotros, ha hecho suyo todo lo nuestro, para compartir con nosotros todo lo suyo.

 

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