LA FAMILIA
Para que una familia vaya bien
– Se han de escuchar unos a otros: dejar que la otra persona hable, prestarle atención, esperar a que acabe, darle nuestra opinión pero no tratar de convencerle, dejarla en libertad para que haga lo que crea que debe hacer.
– Aprovechar las ocasiones en que nos encontramos, en las que estamos juntos, para hablar, decir lo que pensamos, lo que nos pasa, compartir lo que llevamos dentro.
– No exigir que nos escuchen a nosotros, sino comenzar nosotros escuchando.
– Ver si tenemos que apagar la tele para poder hablar, con calma.
– No hacerse mala sangre discutiendo. A ser posible evitar las discusiones y los enfados. Cuando alguien está enfadado, conviene dejarlo hablar y guardar silencio, no responderle, esperar, a lo mejor un día.
– Hacer las cosas sin esperar que nos lo agradezcan. No cansarnos de hacer cosas por los demás.
– Hay que tener mucha paciencia, dándonos cuenta de que también han de tener paciencia con nosotros.
– En la familia, tenemos que acostumbrarnos a pedir perdón.
– No hemos de echar en cara lo que alguien ha hecho mal. Pueden echarnos en cara a nosotros, lo que también hemos hecho mal, y entonces viene el lío.
– No hemos de querer mandar, y no enfadarnos de que el otro, o los otros quieran mandar. Nosotros siempre hemos de estar dispuestos a echar una mano y prestar un servicio.
– Hemos de tener en cuenta los gustos y la forma de ser de los otros, y, si puede ser, complacerlos.
– Aceptar que nos corrijan, incluso agradecer que nos corrijan, y reconocer nuestros defectos.
– Es importante no querer salirnos con la nuestra. Para evitar enfados, a lo mejor tenemos que saber perder alguna vez, o algunas veces.
– Hemos de pensar más en los demás y menos en nosotros, ver qué les pasa a los demás, manifestarles nuestro apoyo.
– Siempre nos tenemos que preguntar: ¿quiero de verdad a las personas de mi familia y por aquellos con quienes convivo? ¿Estoy dispuesto a comprender, perdonar, y sacrificarme de verdad por los de mi casa?
– Para hacer todas esas cosas en la familia, necesitamos la ayuda de Dios, nosotros solos, con nuestra propias fuerzas, no podemos.
– Por eso es muy importante la oración, la lectura del evangelio, la participación en la Eucaristía y el apoyo de alguna persona que nos pueda orientar y ayudar.

 

 

 

Sábado, 28 de diciembre de 2019, Fiesta de los Santos Inocentes

Mt 2,13-18: Herodes mandó matar a todos los niños en Belén.

Después que los Magos se fueron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise; porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó de noche, tomó al niño y a su madre, y partió hacia Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo. Entonces Herodes, viéndose burlado por los Magos, se enfureció tanto que mandó matar a todos los niños de Belén y de todos sus alrededores que tuvieran menos de dos años, conforme a la información que había recibido de los Magos. Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Se ha escuchado en Ramá un clamor, un gran llanto y lamento: es Raquel que llora por sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.

REFLEXIÓN

José siempre está a la escucha de lo que Dios le dice y dispuesto a ponerlo en práctica. Deja que Dios gobierne su vida. Encuentra su libertad haciendo lo que Dios quiere. Herodes, no sólo quería gobernar, sino que se sentía dueño de la vida de todos, con su forma de actuar ocupa el lugar que le corresponde a Dios. Cuando nuestro egoísmo es tan fuerte, llegamos a eliminar la vida de los demás, y si pudiéramos la de Dios. Jesús es perseguido desde su nacimiento. Le ocurrió como a Moisés que cuando nació había una orden del Faraón de tirar a todos los niños hebreos al Nilo. Como Moisés, Jesús también fue salvado de la muerte. Y como Moisés fue el que sacó a Israel de la esclavitud, también Jesús fue el que liberó a toda la humanidad de todas las esclavitudes y la introdujo, no en la Tierra Prometida, sino en el Reino de Dios.

 

LO QUE NOS GUSTA

Una cosa es lo que nos gusta y otra muy diferente lo que creemos que debemos hacer en conciencia. A veces hacemos lo que nos gusta, en vez de lo que debemos hacer. “El gusto”, “lo fácil”, “la moda”… está muy fomentado por el comercio, ambiente  y los medios de comunicación… Nos cuesta pararnos a pensar, vamos muy de prisa, somos demasiado prácticos y precipitados…

Buen día…

 

EL QUE ENS AGRADA
Una cosa és el que ens agrada i una altra molt diferent el que creiem que hem de fer en consciència. A vegades fem el que ens agrada, en comptes del que hem de fer. “El gust”, “el fàcil”, “la moda”… està molt fomentat pel comerç, ambient i els mitjans de comunicació… Ens costa parar-nos a pensar, anem molt de pressa, som massa pràctics i precipitats…
Bon dia…

 

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