Viernes, 20 de septiembre de 2019: Hoy celebra la Iglesia la Fiesta de San Andrés Kim y compañeros mártires de Corea.

Lc 8,1-3: Algunas mujeres acompañaban a Jesús y lo ayudaban.

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando la Buena Noticia del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

REFLEXIÓN

El Evangelio y todo el Nuevo Testamento, deja muy claro el papel tan importantes que tuvieron las mujeres en el proyecto evangelizador de Jesús… La Iglesia debe plantearse el lugar que ha de ocupar, dentro de ella la mujer y su participación en todas sus tareas y administración. Así lo hizo Jesús, este es el Plan de Dios desde la creación del mundo. Las mujeres han de ser conscientes de que Dios las llama a trabajar por su Reino, en igualdad con el hombre.

 

DAR  CONFIANZA

Acoger y dar confianza a una persona, es darle a entender que puede habitar en nuestro corazón y que la consideramos parte de nuestra vida. Realmente esto es lo que busca todo ser humano, no sólo habitar en una casa, sino sobre todo, saber que puede confiar en otra persona…

Buen día…

 

DONAR CONFIANÇA
Acollir i donar confiança a una persona, és donar-li a entendre que pot habitar en el nostre cor i que la considerem part de la nostra vida. Realment això és el que busca tot ésser humà, no solament habitar en una casa, sinó sobretot, saber que pot confiar en una altra persona…
Bon dia…

Jueves, 19 de septiembre de 2019: Hoy celebra la Iglesia la festividad de San Jenaro, Obispo y Mártir

Lc 7,36-50: Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor.

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume, y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado, se dijo: -Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora. Jesús tomó la palabra y le dijo: -Simón, tengo algo que decirte. El respondió:
-Dímelo, maestro. Jesús le dijo: -Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más? Simón contestó: -Supongo que aquel a quien le perdonó más. Jesús le dijo: -Has juzgado rectamente. Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: -¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella en cambio me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella en cambio desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella en cambio me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo, sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor: pero al que poco se le perdona, poco ama.
Y a ella le dijo: -Tus pecados están perdonados. Los demás convidados empezaron a decir entre sí: -¿Quién es éste, que hasta perdona pecados? Pero Jesús dijo a la mujer:-Tu fe te ha salvado, vete en paz.

REFLEXIÓN

En tiempos de Jesús, en los que una mujer no significaba nada, y menos una mujer de la calle, aquella persona, se sentía totalmente perdonada y aceptada por Jesús. Nadie la había mirado como una persona y la había valorado como lo hizo Jesús. Se sentía muy amada, nadie en el mundo le había ofrecido un amor tan grande como él. De ser un objeto, Jesús la convirtió en una persona. Por eso ella le ofreció el amor más grande. Y, Jesús, delante de todo el mundo, con el respeto más grande, aceptó sus muestras de cariño, sin ningún problema,  la defendió ante todos los que estaban allí presentes, y le aseguró que todos sus pecados estaban perdonados.

 

SENTIRSE  QUERIDO

Una persona se siente querida, cuando la aceptan, a pesar de sus defectos y fallos, cuando los demás ven que es algo más que todas sus cosas negativas, y creen que es capaz de superarse, o por lo menos de reconocer sus errores. Y ese amor la levanta, la hace crecer y desarrollar todo lo bueno que tiene..

 

SENTIR-SE VOLGUT
Una persona se sent volguda, quan l’accepten, malgrat els seus defectes i fallades, quan els altres veuen que és una mica més que totes les seues coses negatives, i creen que és capaç de superar-se, o almenys de reconéixer els seus errors. I aqueix amor l’alça, la fa créixer i desenvolupar tot el bo que té..

 

Miércoles, 18 de septiembre de 2019

Lc 7,31-35: Tocamos y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.

En aquel tiempo, dijo el Señor: -¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.» Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de recaudadores y pecadores».
Sin embargo, los discípulos de la Sabiduría le han dado la razón.

REFLEXIÓN

Jesús  dejó muy claro el camino que debía seguir la humanidad, y además, lo que decía lo manifestaba y lo confirmaba con su vida y con sus obras. No tan claro como Jesús, lo había dicho Juan el Bautista, pero la humanidad quería seguir, por encima de todo, sus intereses y no hacía caso de Juan Bautista y menos de Jesús. Algo parecido ocurre hoy en el mundo. Actualmente hay muchas personas que está dejando súper claro que  el camino que hoy lleva la humanidad la conduce a sus destrucción, pero, emborrachada  por sus intereses, está ciega para ver la verdad…Ella sufrirá las consecuencias.

 

LOS  INTERESES

Unas veces es el miedo, otras la ignorancia, también la comodidad, pero sobre todo son los intereses lo que nos impide ver la verdad y ser personas auténticas. Es la búsqueda de beneficios lo que está llevando a la humanidad a su destrucción. Esto lo ve todo el mundo…

Buen día…

 

ELS INTERESSOS
Unes vegades és la por, unes altres la ignorància, també la comoditat, però sobretot són els interessos el que ens impedeix veure la veritat i ser persones autèntiques. És la cerca de beneficis el que està portant a la humanitat a la seua destrucció. Això ho veu tothom…
Bon dia…

 

 

Martes, 17 de septiembre de 2019: Hoy celebra la Iglesia la Fiesta de San Roberto Belarmino, Obispo y Doctor de la Iglesia

Lc 7,11-17: ¡Muchacho, a ti te digo, levántate!

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando estaba cerca de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda – y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: -No llores. Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: -¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate! El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: -Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

REFLEXIÓN

Cualquier cosa que ocurría y veía afectaba a la persona y al corazón de Jesús y aportaba todo lo que estaba en sus manos para remediar  el sufrimiento que encontraba. Vino a este mundo para convertir para convertir  la muerte en vida, el dolor en felicidad y la esclavitud en libertad. La fe en el Padre le posibilitaba afrontar y dar respuesta a todos los problemas, por muy grandes que fueran. Para eso estamos en el mundo los que creemos en él y la Iglesia. Apoyados en él, con nuestra fe nos levantaremos de la muerte y contribuiremos a que se levante el mundo de la situación en la que vive.

 

HACER  NUESTRO

Cuando dejamos que nos afecte y hacemos nuestro el sufrimiento de los demás, nuestras fuerzas se multiplican y sale de nosotros lo mejor de nosotros mismos… Es entonces cuando podemos afrontar los problemas más grandes y darles una buen respuesta…Este es el camino para humanizarnos y crecer como personas…

Buen día…

 

FER NOSTRE
Quan deixem que ens afecte i fem nostre el sofriment dels altres, les nostres forces es multipliquen i ix de nosaltres el millor de nosaltres mateixos… És llavors quan podem afrontar els problemes més grans i donar-los una bon resposta…Aquest és el camí per a humanitzar-nos i créixer com a persones…
Bon dia…

 

 

Lunes, 16 de septiembre de 2019: Hoy celebra la Iglesia la fiesta de: San Cornelio, papa y San Cipriano, obispo, mártires

Lc 7,1-10: Ni en Israel he encontrado tanta fe.

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: -Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga. Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: -Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: «ve», y va; al otro: «ven», y viene; y a mi criado: «haz esto», y lo hace. Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: -Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe. Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

REFLEXIÓN

El centurión, no iba, ni se le permitía ir, al Templo, ni a la sinagoga, ni a ningún acto religioso que celebraban los judíos. Por ser romano, se pensaba de él que era un hombre impuro, indigno de tener cualquier relación con Dios. Eso era lo que pensaba todo el mundo. Pero era un hombre de una gran fe, de tal manera que Jesús se quedó admirado de cómo creía. Tenía mucha más fe que los que iban al templo y rezaban mucho. Y además de tener una fe muy grande, estaba  lleno de una gran humanidad, por lo bien que trataba a su criado y por el apoyo que daba a aquel pueblo.

 

LAS  INUNDACIONES

Cada cosa que ocurre en la vida es una es una gran lección para nosotros. Las inundaciones que han ocurrido en la Vega baja , al sur de Alicante, en las que se han perdido tantos bienes y están ocasionando tanto sufrimiento, son para todos nosotros una gran llamada a la solidaridad y a compartir lo que muchas personas están pasando… es lo mínimo que podemos hacer.

Buen día…

 

 

LES INUNDACIONS
Cada cosa que ocorre en la vida és una és una gran lliçó per a nosaltres. Les inundacions que han ocorregut a la Vega baixa , al sud d’Alacant, en les quals s’han perdut tants béns i estan ocasionant tant sofriment, són per a tots nosaltres una gran cridada a la solidaritat i a compartir el que moltes persones estan passant… és el mínim que podem fer.
Bon dia…

 

 

15 de septiembre de 2019

DOMINGO 24 DE TIEMPO ORDINARIO

Ex 32,7-11.13-14: El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado.

“En aquellos días dijo el Señor a Moisés: -Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un toro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: «Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto.» Y el Señor añadió a Moisés: -Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo. Entonces Moisés suplicó al Señor su Dios: -¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac y Jacob a quienes juraste por ti mismo diciendo: «Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre.» Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo”.

Sal 50,3-4.12-13.17.19: Me pondré en camino adonde está mi padre.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa.
Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R
Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias. R

1Tm 1,12-17: Cristo vino para salvar a los pecadores.

“Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. Dios derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano. Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: Que Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

Lc 15,1-32: Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

“En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: -Ese acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: -Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las vecinas para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta. También les dijo: Un hombre tenía dos hijos: el menor de ellos dijo a su padre: -Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces se dijo: -Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.» Se puso en camino a donde estaba su padre: cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr, se le echó al cuello, y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: -Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: -Sacad en seguida el mejor traje, y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado. Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó: -Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud. El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: -Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado. El padre le dijo: -Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido, y lo hemos encontrado”.

Homilía

Tanto la primera lectura como el Evangelio nos dejan bien claro que nosotros, nos  separamos muchas veces de Dios y nos perdemos. Pero Dios no nos  deja en nuestra perdición, sino que nos busca continuamente para salvarnos. Y, el Evangelio, también deja claro que Dios respeta siempre nuestra libertad, y aunque nos alejemos mucho de él, siempre nos espera y, cuando volvemos a él, no nos reprocha nada ni nos castiga, sino que nos ofrece su perdón y su amor y celebra una gran fiesta por tenernos otra vez junto a  él. No es que él necesite de nosotros. Él se alegra porque sólo a su lado podemos encontrar la felicidad, y lejos de él sólo encontramos la muerte y la ruina.  Lo que hemos escuchado en el Evangelio, es lo que celebramos todos los domingos cuando nos reunimos en la comunidad cristiana para celebrar la Eucaristía. A lo largo de nuestra vida, y también cada semana, más o menos, hemos malgastado la herencia que el Señor nos ha dado a cada uno: nuestra vida, nuestro tiempo, nuestras posibilidades, nuestros bienes… Lo primero que hacemos en la Misa es reconocer nuestras faltas. Y ¿qué ocurre? Dios siempre nos ofrece su perdón con generosidad, renueva nuestra vida con su Palabra salvadora, y prepara para nosotros, para toda la humanidad, un banquete. Y, en ese banquete, nos ofrece, nada más ni nada menos que el cuerpo y la sangre de su Hijo. Y puede ocurrir que nosotros nos creamos con mucho derecho a participar en ese banquete, y digamos: “ese”, o “esa”, no se merece estar aquí con nosotros, deberían echarlo fuera. Eso es lo que decía el hijo mayor: “ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres”.

El Dios en el que nosotros creemos es el que quiere salvarnos por encima de todo, el que se lo juega todo para que nuestras vidas no se pierdan. Está siempre dispuesto a levantarnos cuando caemos. Es muy distinto a nosotros que nos gusta criticar, juzgar, condenar, dejar que la gente se muera cuando cruza el mar, o en nuestras fronteras y quitarlos de en medio para siempre. No es que Dios desconozca nuestros fallos y nuestra maldad. Ni los desconoce, ni está de acuerdo. Lo que ocurre es que su amor es mucho más grande que todas nuestras maldades juntas.

Y otra cosa muy importante es que Dios no nos acompaña en nuestro crecimiento como personas y como hijos suyos, obligándonos, reteniéndonos a la fuerza junto a él, quitándonos la libertad. Nunca nos quita la libertad que nos ha dado, acepta que nos equivoquemos, espera que nosotros tengamos la experiencia de nuestros errores, y que decidamos por nuestra cuenta si queremos o no, volver a él. Sabe esperar todo el tiempo que haga falta.

Y la Iglesia que él puso en marcha no es la comunidad del juicio y de la condena, sino el lugar del perdón, de la rehabilitación y de la reconciliación. No envió Jesús a sus apóstoles, ni envía a la Iglesia, a condenar, sino a dar a todos el perdón de Dios y a trabajar por la reconciliación.

 

¿Me acerco a la Eucaristía a reconciliarme con Dios,  a recibir el abrazo del Padre y de los hermanos, o a pensar  que los demás no dignos de estar en el banquete?

¿Es para mí la Eucaristía una fiesta, o sólo el cumplimiento de un mandamiento?

¿Me doy cuenta de que, al encontrarme con Jesús, me encuentro con la vida?

¿Asisto con humildad a la Eucaristía o cargado de derechos y de razones?

¿Suelo preparar la Misa, el encuentro con el Padre, como el hijo que se fue, preparó la vuelta a la casa de su padre?

Domingo, 15 de septiembre de 2019

Lc 15,1-32: Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

“En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: -Ese acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: -Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las vecinas para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

REFLEXIÓN

Está claro que Dios no quiere que nadie se pierda, que se lo ha jugado todo por nosotros, que no se cansa de buscarnos cuando nos hemos perdido y que su mayor alegría es encontrarnos y tenernos a su lado. Está claro que Dios siempre nos perdona y que no nos reprocha nunca nuestros fallos ni nuestras ingratitudes. La fuerza más grande que tiene es su perdón y su amor, que siempre nos ofrece nuevas oportunidades. Y nunca emplea para nosotros el reproche y el castigo. Así es como él quiere que afrontemos todos nuestros problemas que construyamos la convivencia entre nosotros.

 

EL  PERDÓN

Está claro que sin perdón la humanidad no podría sobrevivir. Perdón no es pasividad, ni que nos dé todo lo mismo, sino querer que las personas vivan en paz, valorarlas por encima de sus fallos y ofrecerles nuevas oportunidades, como nos han ofrecido a nosotros…

Buen día…

 

EL PERDÓ
És clar que sense perdó la humanitat no podria sobreviure. Perdó no és passivitat, ni que ens done tot el mateix, sinó voler que les persones visquen en pau, valorar-les per damunt de les seues fallades i oferir-los noves oportunitats, com ens han han oferit a nosaltres…
Bon dia…