16 DE FEBRERO DE 2020

Domingo 6º de tiempo ordinario

Si 15,16-21: No mandó pecar al hombre.

Si quieres, guardarás los mandatos del Señor, porque es prudencia cumplir su voluntad;
ante ti están puestos fuego y agua: echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja. Es inmensa la sabiduría del Señor,
es grande su poder y lo ve todo; los ojos de Dios ven las acciones, él conoce todas las obras del hombre; no mandó pecar al hombre, ni deja impunes a los mentirosos.

Sal 118,1-2.4-5.17-18.33-34: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón.

Tú promulgas tus decretos para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus consignas.

Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes, y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.

1Co 2,6-10: Dios predestinó la sabiduría antes de los siglos para nuestra gloria.

Hermanos: Hablamos, entre los perfectos, una sabiduría que no es de este mun­do, ni de los príncipes de este mundo, que quedan desvanecidos, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predes­tinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hom­bre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman. » Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu. El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

 

Mt 5,17-37: Se dijo a los antiguos, pero yo os digo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cum­plirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será pro­cesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que compa­recer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuer­das allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto. Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúl­tero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio. ” Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus votos al Señor”. Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir “sí” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

 

Homilía

Jesús nos dice que, no sólo hemos de hacer cosas buenas, sino sobre todo, poner todo el corazón en lo que hacemos y en toda nuestra vida, hacerlo todo por amor gratuito. Hacer las cosas buenas puede ocultar un deseo de cumplir lo que está mandado, para después conseguir lo que nosotros queremos. Podemos hacer las cosas que están mandadas, quedarnos tranquilos, y no dar el corazón que es lo más importante. Recordamos que, en parábola del hijo pródigo, el hijo que no se fue de casa, aunque había cumplido todas las órdenes de padre, no estaba unido de corazón a su padre. Estaba en casa, pero no conocía a su padre.

Hay maridos que nunca han “engañado” a su mujer, pero no aman de verdad a sus esposas, le han dado su cuerpo, pero no su corazón. Hay personas que son cristianos practicantes, van todos los domingos a Misa, pero no le han entregado su corazón al Señor. Sus intereses, sus negocios, sus ideas, para ellos son más importantes que el Señor. Hacer cosas buenas, cumplir lo que está mandado, y ser una “persona de orden”, puede ser una buena fachada, que nos haga quedar muy bien delante de los demás, pero como la vida tiene tantos espacios y rincones, después de cumplir con todo, podemos sacar adelante nuestro egoísmo.

La fe en Jesús, no sólo nos compromete a ser cristianos practicantes y a cumplir los mandamientos, sino a darle toda nuestra vida al Señor y a los demás. Evitar lo malo y no dejar de hacer lo bueno. El hecho de que hagamos muchas cosas no quiere decir que amemos mucho. El hecho de que una parroquia haga muchas cosas, no quiere decir que evangelice.

En el evangelio que hemos escuchado, Jesús pone un ejemplo. Si cuando vamos a Misa nos acordamos de que estamos peleados con alguien, nos dice que dejemos la Misa y vayamos primero a reconciliarnos con la persona que tenemos disgustada u ofendida con nosotros, y después, si podemos, vayamos a Misa. No podemos comunicarnos con Dios, sin estar en buena comunicación y relación con las personas. Al parecer, esto que dijo Jesús, hoy no lo tenemos muy en cuenta. Dejamos que las cosas se amontonen, y vamos a Misa como si nada hubiera pasado, o como si nada tuviera importancia. Y estamos tan tranquilos pensando que nos comunicamos con Dios y que somos buenos cristianos.

Es lo mismo que muchas personas casadas no se separan, ni se divorcian. Pero eso no quiere decir que estén viviendo el matrimonio cristiano. Si un hombre no respeta de verdad a su mujer como a una persona, la considera menos que él, si es un machista, no está viviendo el sacramento del matrimonio, aunque no se separe de su mujer. Y si una mujer no respeta a su marido y no lo valora como persona, aunque le entregue su cuerpo y no se separare de él, no quiere decir que esté viviendo un matrimonio cristiano con él.

O un empresario que les paga a sus trabajadores todo lo que dice la ley, pero sus trabajadores no tienen para vivir con lo que les da. Si su negocio da para pagarles lo que necesitan para vivir dignamente y los mantiene en una situación de necesidad y sufrimiento, está cumpliendo la ley pero no es justo, los está explotando. Aparentemente podemos ser las personas mejores del mundo, y por dentro ser los más egoístas.

Jesús no fue así. Jesús, en cualquier cosa que hacía ponía todo su corazón y su vida entera, lo daba todo. Esto es lo que celebramos en la Misa del domingo: que Jesús se entrega totalmente a todos y a cada uno de nosotros.

  • ¿Qué es lo que me impide darle todo mi corazón a Jesús y a las personas que trato?
  • Me cuesta mucho dárselo todo al Señor, pero ¿me doy cuenta y evito aparentar, o pretender que soy bueno?
  • ¿Me quedo tranquilo cuando “cumplo”, o tengo deseos de dar toda mi vida?

 

 

El retiro me ha ido muy bien. Me ha ayudado a ver muchas cosas claras, en una buena convivencia con 18 compañeros. Hemos permanecido los 5 día en silencio que nos ha ayudado a profundizar en nuestra vida, en la situación de la humanidad y a tener muchos espacios de comunicación con Dios. De nuevo me encuentro contigo para compartir mis reflexiones sobre el evangelio y sobre la vida.

 

Domingo, 16 de febrero de 2020

Mt 5,17-37: Se dijo a los antiguos, pero yo os digo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cum­plirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será pro­cesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que compa­recer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuer­das allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto. Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúl­tero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio. ” Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus votos al Señor”. Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir “sí” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

REFLEXIÓN

Entre otras cosas, lo que nos quiere decir Jesús a través de este evangelio es que la persona está por encima de todo y que hemos procurar, por todos los medios no hacer sufrir ni humillar a ninguno de nuestros semejantes, con nuestras acciones, nuestros palabras o nuestros sentimientos, porque haciendo daño a cualquier persona le hacemos daño a mismo Dios, procurando solucionar los problemas, no a base de leyes y juicios sino por medio del diálogo y el buen entendimiento. No podemos relacionarnos con Dios si no respetamos a cualquiera que trate  con nosotros. Nos pide renunciar a cualquier acto que nos esclavice y que haga sufrir a los demás. Y también nos dice Jesús que jamás  hemos de utilizar a Dios para sacar adelante nuestros intereses.

 

EL HABRE EN EL MUNDO

En el mundo mueren cada día unas 24.000 personas a consecuencia del hambre, o de causas relacionadas con el hambre. Esto asciende a 8.760.000 al año, de los que el 75 % son niños. Estas condiciones de vida infrahumana, es una de las causas principales del aborto en los países pobres, cuyo número se eleva muy por encima de las naciones desarrolladas. Esto nos da a entender el grado de deshumanización en el que se encuentra la humanidad, que cuenta con alimentos de sobra para vivir todos los habitantes del mundo…

Buen día…

 

LA FAM EN EL MÓN
En el món moren cada dia unes 24.000 persones a conseqüència de la fam, o de causes relacionades amb la fam. Això ascendeix a 8.760.000 a l’any, dels quals el 75% són xiquets. Aquestes condicions de vida infrahumana, és una de les causes principals de l’avortament als països pobres, el número dels quals s’eleva molt per damunt de les nacions desenvolupades. Aixó ens dóna a entendre el grau de deshumanització en el qual es troba la humanitat, que compta amb aliments de sobres per a viure tots els habitants del món…

Bon dia…

NOS LO TENEMOS QUE CREER…

La época del emperador Constantino es un referente para fijar el comienzo del clericalismo en la Iglesia, su alianza con el poder, la estructura de cristiandad, y otras muchas cosas más, presentes en la Iglesia desde aquella época, más o menos. Es cierto que desde entonces, (quizá en otras comunidades cristianas comenzó antes), viene pesando enormemente, en la Iglesia, la presencia y las decisiones de la jerarquía. Lo del “rebaño y el pastor” se ha entendido al pie de la letra, asumiendo toda la responsabilidad de la comunidad, el pastor o los pastores, y viviendo la comunidad sometida totalmente a la voluntad de los pastores, como una voluntad sagrada que no da lugar a ningún diálogo ni participación de la comunidad. No han sido, en  la realidad,  salvo honrosas excepciones, verdaderas comunidades los distintos estamentos de la Iglesia. No ha habido comunidades con carismas, en las que cada uno pone su carisma al servicio de la comunidad, y en la que todos están al mismo nivel, incluidas las mujeres (esta realidad ha sido y sigue siendo escandalosa en la Iglesia), cuando vemos que, a partir del Evangelio, el que tiene el papel de responsable de la comunidad, ha de estar en el lugar más bajo, escuchando a todos y siempre al servicio y disponible para todos. El que gobierna la comunidad y a quien hay que escuchar es la persona de Jesús, no a otra persona por mucho que sepa, o por muchas cualidades que tenga.

El tema es complejo, se tendrían que mirar y aportar infinidad de matices y situaciones que enriquecerían y, a veces, contradirían la visión global. En la historia, muchos laicos, sobre todo los que han tenido poder económico y político, han tenido una gran influencia en la Iglesia. Pero parece ser que la dependencia total de la comunidad respecto al clero, ha sido, y en gran parte, sigue siendo la configuración de la Iglesia Católica, que no sólo está presente en la conciencia de los cristianos pertenecientes al clero, sino de igual manera, en la vida y forma de ver la Iglesia de los laicos. Por lo que se ve, el clericalismo se mantiene y, a veces crece, por el apoyo y aceptación de los laicos, que, en ocasiones, son más clericales que los mismos clérigos.

Antes del Concilio Vaticano II, muchos teólogos, apoyados en los Padres de la Iglesia de los primeros siglos,  y sobre todo en la Sagrada Escritura, comenzaron a hacer presente en los ambientes eclesiales, el papel y la realidad ineludible de los laicos, en la comunidad cristiana y en toda la vida de la Iglesia, pero fue a partir del Concilio cuando se comenzó a hablar de la Iglesia como pueblo de Dios y de los laicos como una parte fundamental y esencial de la Iglesia. Comienzan a sonar las voces de sinodalidad, corresponsabilidad, “casa de todos cosa de todos…” Y otras muchas que apuntan a la “Iglesia-Comunión”, “Iglesia-Pueblo de Dios”, Iglesia-Cuerpo de Jesús”. Está claro que hemos avanzado, que tenemos signos y realidad  para situarnos con esperanza. Estas voces suenan, se escriben, se traen a colación en reuniones, congresos, encuentros y otros muchos eventos y espacios eclesiales, pero quizá las que más suenan y las que se imponen en la práctica, son otras: “Si en la parroquia el cura no apoya, o no toma la iniciativa no hay nada que hacer”, “para que una cosa vaya adelante, el cura o el obispo la tiene que asumir y hacer suya”, “cuando había un obispo que apoyaba y simpatizaba con tal cosa, iba adelante” “todo depende del cura, o del obispo o de los que tienen la responsabilidad de la Iglesia” “mientras el cura o el obispo no apoye, los laicos, no podemos hacer nada…” “Y ahora, como no hay sacerdotes, ni religiosos, hemos de responsabilizarnos los laicos…” Está claro que todas estas voces son la manifestación de un profundo clericalismo, no clericalismo de los curas y obispos, sino de los laicos y laicas, que apoya y refuerza el clericalismo de los clérigos, y que no parte de la identidad cristiana de los laicos, ni del Evangelio, ni de la voluntad de Jesús. La participación de los laicos, por la falta de curas, no es cosa de que “ahora, como hace falta, se ha de echar mano de los laicos…” Los laicos deben participar porque, desde su Bautismos Jesucristo les encarga una misión, dentro y fuera de la Iglesia. Y también estas actitudes y forma de pensar de los laicos y laicas, son la manifestación de otras muchas cosas: La comodidad y el miedo a asumir responsabilidades, el haber asumido y funcionar con un esquema de Iglesia que no tiene que ver nada con el Evangelio, la inmadurez y falta de conciencia casi generalizada de los laicos y laicas, la inercia de muchos siglos de funcionamiento cultivado por los clérigos… etc. etc. etc.

A partir de la lectura del Evangelio y de la fe y seguimiento de Jesús, en la Iglesia estamos todos al mismo nivel… En la iglesia todos participamos de la misma responsabilidad porque somos un solo cuerpo, la familia o comunidad de Jesús.

Podríamos aportar infinidad de textos, pero creo que con uno es suficiente: Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.  Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.  No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.  El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». Mateo 23, 9-12.

No es que queramos vivir la comunión sino que somos comunión, la Iglesia es de todos, depende de todos, todos somos la Iglesia… Quizá, los que tienen un cargo de responsabilidad, según Jesús, han de ocupar un lugar más bajo, como lo ocupó él: Pesebre, Cruz, Eucaristía…

Dejar la iglesia en manos exclusivas de los clérigos, no es sólo empequeñecer la Iglesia, o vaciar la Iglesia, sino sobre todo es desnaturalizar la Iglesia, eso no es la Iglesia de Jesús, así no se vive la comunión, ni la sinodalidad, ni la corresponsabilidad, ni “ser cuerpo de Cristo”.

De esta forma la comunidad cristiana no puede evangelizar… Podrá “mantener el funcionamiento”, “funcionar” como cualquier otra institución, pero no podrá ser la comunidad, la familia de Jesús. Cuando la presencia del cura o del obispo, bloquea la vida, carismas, papel y compromiso de los laicos, impide, con muy buena voluntad, la vida y el crecimiento de la comunidad cristiana, impide la evangelización, le quita el sabor a la sal, la claridad a la luz y el fermento a la levadura, y los laicos asumen y viven, desde el servilismo y la pérdida de su identidad y misión que Jesús les ha encargado en el Bautismo.

No estoy hablando de “toma de poder de los laicos en la Iglesia”, de pasar del clericalismo al absolutismo de los laicos y laicas. No estoy hablando de que todos los carismas sean iguales, o de una cierta anarquía, o desorden  en la Iglesia… Estoy hablando de la naturaleza de la Iglesia y de la vivencia de la comunión a todos los niveles. Los laicos y laicas, actuarán siempre en comunión y coordinación, no sólo con el cura y el obispo, sino con todos los grupos y realidades eclesiales, porque esa es su identidad y su naturaleza como creyentes en Jesús y en su Evangelio. El gran papel de los obispos y los sacerdotes se ha de reconocer, valorar y apoyar en todos los sentidos, pero sin ponerlo por encima del papel, vocación y participación de los laicos y laicas.

Pero el laico y la laica, para vivir su carisma y su vocación, no puede depender del cura, ni considerarse menos que el cura o el obispo, no pueden ni deben tener una postura infantil, inmadura o acomplejada, sino que ha de situarse en plano de igualdad, de diálogo, complementación y colaboración, con las actitudes propias de un seguidor de Jesús: Humildad respeto, fraternidad y amor, renuncia al poder, pero siempre en plano de igualdad. Son diferentes los carismas y los papeles, pero complementarios.

Tampoco pueden esperar los laicos a que el cura tome la iniciativa, haga la propuesta, y mueva a la gente. Los laicos y laicas, pueden tomar iniciativas, hacer propuestas y animar a la comunidad… siempre en coordinación con el cura y con todos. Los laicos son tan enviados por Jesús, tan responsables en y de la comunidad cristiana como el sacerdote y el obispo. En muchas ocasiones, si esperan a que el sacerdote o el obispo toma la iniciativa, pueden llegar a morirse sin hacer nada ni contribuir a la renovación y crecimiento de la Iglesia y de la sociedad. En la historia de la Iglesia hay infinidad de ejemplos sobre la evangelización,  la formación de comunidades cristianas y la renovación de la Iglesia, que han sido debidas la iniciativa y responsabilidad de los laicos. No ha sido la tónica y lo más abundante, pero hay ejemplo elocuentes. Recordemos que las cosas se han de hacer, no a la fuerza, no de forma inoportuna, ni con prepotencia, sino con mucha paciencia (a poder ser histórica), mucho tiempo, mucha sabiduría y sobre todo mucho amor.

Sabemos que, actualmente, los sacerdotes y los obispos, no han recibido suficiente orientación para esta forma de vivir la vida de la Iglesia, a partir del Evangelio, porque durante muchos siglos se ha actuado y vivido de otra manera, es por lo que,  cuando hay alguna iniciativa por parte de los laicos y las laicas, surgen un montón de problemas, pero en algún momento se ha de comenzar, si queremos transformar la Iglesia desde el Evangelio, y nunca dar a nuestra comunidad cristiana y a la Iglesia por perdida. Contamos, además de nuestra situación de debilidad, como fue la situación de  la que partió Jesús que fue un laico y también lo fueron los apóstoles, pero como él también contamos con la fuerza del Espíritu Santo. Nos mueve el amor a Jesús, el amor a la Iglesia, a sus representantes y a toda la humanidad. Pero para dar este paso los laicos y laicas, y todos en la Iglesia, NOS LO TENEMOS QUE CREER. Si ponemos el acento en las dificultades y resistencia de la jerarquía, en al anquilosamiento de las estructuras de la Iglesia a todos los niveles, no haremos nada, el clericalismo, no querido por la misma jerarquía, se endurecerá y crecerá más conforme vaya pasando el tiempo, por muchos documentos, congresos y declaraciones que se hagan. NOS LO TENEMOS QUE CREER, tanto los laicos y laicas, como los sacerdotes y los obispos.

 

 

 

 

Lunes, 10 de febrero de 2020, Fiesta de Sta. Escolástica, hermana de San Benito Abad

Mc 6,53-56: Los que le tocaban se ponían sanos.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

REFLEXIÓN

Así es Jesús, siempre al lado de los que sufren y tratando de responder a sus necesidades y sufrimientos. En esto centró su vida Jesús: En aliviar el dolor de las personas y en formar un grupo de amigos para que hicieran lo mismo que había hecho él. No negaba a nadie su comunicación y su amistad, pero lo prioritario para él era las personas más necesitadas. Los que vivían bien no necesitaban, no necesitaban su ayuda, a no ser que lo buscaran, para solucionar algún problema. Sin duda alguna, la forma como vivió Jesús es el verdadero camino de la felicidad.

 

SENTIRNOS  ÚTILES

Hacer cosas por los demás nos produce una satisfacción muy grande, hace que nos sintamos útiles y que veamos que nuestra vida sirve para algo… Pero más que encontrarnos bien, parece que, lo que nos ha de preocupar, más que nada, es la felicidad y libertad de los demás, aunque a nosotros nos cueste sacrificio… Se trata de olvidarnos de nosotros y preocuparnos por los demás, con el respeto más grande…

Buen día…

 

SENTIR-NOS ÚTILS
Fer coses pels altres ens produeix una satisfacció molt gran, fa que ens sentim útils i que vegem que la nostra vida serveix per a alguna cosa… Però més que trobar-nos bé, sembla que, el que ens ha de preocupar, més que res, és la felicitat i llibertat dels altres, encara que a nosaltres ens coste sacrifici… Es tracta d’oblidar-nos de nosaltres i preocupar-nos pels altres, amb el respecte més gran…
Bon dia…

Domingo 5º de tiempo ordinario

Is 58,7-10: Romperá tu luz como la aurora. «Parte tu pan con el hambriento,
Esto dice el Señor: Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá:«Aquí estoy. » Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.»

Sal 111,4-5.6-7.8a.9: El justo brilla en las tinieblas como una luz.

En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.

1Co 2,1-5: Os anuncié el misterio de Cristo crucificado.

Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero sí la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

 

Homilía

El domingo pasado celebramos la fiesta de la presentación del Señor, en la que él apareció como Luz de las naciones. A veces vamos perdidos por la vida, no tenemos nada claro, y nos parece que el mundo está a oscuras. El tener las cosas claras, el saber lo qué queremos y a dónde vamos nos da seguridad y ganas de vivir. Nos preguntamos cómo tener las cosas claras, qué hacer para tener esa seguridad y esas ganas de vivir.

A esta pregunta nos responde la primera lectura. La vida de la persona se llena de luz y de alegría cuando mira por el bien de los demás, especialmente por aquellos que sufren, y comparte los bienes con ellos. Los que dan luz a la humanidad son los pobres, los necesitados, los últimos de este mundo, cuando nos acercamos a ellos y los miramos y valoramos como personas. Es entonces cuando encontramos a Dios, y nos encontramos a nosotros mismos. Esto no es una teoría, esto es la experiencia de muchos millones de personas. Encontramos la luz y la felicidad de nuestra vida cuando compartimos lo que somos y lo que tenemos con las personas que pasan necesidad. La felicidad no se encuentra en el consumir y amontonar, sino en el compartir, movidos por el amor. Esto es lo que hemos rezado en el salmo.

Pablo nos dice en la segunda lectura que él compartió con los corintios lo mejor que tenía, su fe en Jesús que lo dio todo por nosotros en la cruz. Y lo hizo con humildad y sencillez, sin teorías que les pudieran distraer, apoyado siempre en Dios. Recordemos que Pablo, cuando estuvo en la ciudad de Corinto, trabajaba para ganarse la vida.

Y Jesús nos dice en el Evangelio que nosotros, como él, somos sal y luz. Jesús es la luz del mundo y la sal que da sabor a la vida, porque manifestó, a la humanidad, con sus palabras y sus obras, el amor infinito de Dios. Y Dios nos ha hecho sal para que demos sabor a la humanidad. Y como la sal hace que la carne no se corrompa, los cristianos hemos de ser el antídoto contra la corrupción, contra los intereses sucios, que no miran por el bien de la humanidad. Y Dios nos ha hecho luz, claridad, alegría y amor para todos. Como él hemos de pasar por la vida dando sabor, ganas de vivir y alegría en la sociedad donde vivimos, y especialmente a los que se encentran en peor situación. Cuando nos olvidamos de lo que somos, nos encerramos en nosotros mismos, y no ofrecemos luz y alegría a los demás, nuestra luz se apaga y nuestra sal pierde su sabor, esto quiere decir que nos convertimos en nada, o peor todavía, en un virus que nos destruye a nosotros y destruye la vida de los demás. El mundo encuentra la paz y la alegría, no amontonando y guardando los bienes en pocas manos, o empleando el dinero y la técnica para fabricar armas, (actualmente la humanidad se gasta un billón de dólares, cada año, en armas)  sino organizando la economía en bien de todos, comenzando por los que está viviendo en la miseria, y así no tendrán que dejar su país y venir a Europa, ni los de Europa tendrán que ir a otros países, sino que todos vivirán felices en la tierra donde han nacido.

La Eucaristía que celebramos nos orienta a ser luz y a iluminar a los demás. Jesús en la Eucaristía lo da todo, por eso es la LUZ del mundo. Celebramos la Eucaristía para hacer lo mismo que hizo Jesús. Es así como seremos luz y daremos luz a los demás.

  • ¿Dónde suelo encontrar mi alegría y mis ganas de vivir?
  • Mi vida y mi forma de actuar ¿da alegría y ganas de vivir a los demás? ¿Cómo?
  • ¿Cómo los demás están alegrando mi vida?

 

Domingo, 9 de febrero de 2020

Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero sí la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

REFLEXIÓN

La sal evita la corrupción de los alimentos, los mantiene en su esencia, les da sabor, los hace agradables. Los cristianos, liberados por Jesús de la esclavitud y de la corrupción, hemos de ser la sal que impida la corrupción del mundo, los que den sabor a la vida y ganas de vivir. Hemos de ayudar a todos a encontrar el valor de la vida, su sentido y su plenitud.

La luz produce alegría y seguridad, nos ayuda a ver y a disfrutar  lo hermoso de la vida. Después de habernos encontrado con la LUZ que es Jesús, nosotros no podemos menos que vivir en continua alegría y con la confianza más grande en el amor de Dios. Esto es lo que hemos de transmitir a todos, especialmente con nuestras obras y con toda nuestra vida.

 

NOS MANTENEMOS VIVOS

A muchas personas nos mantienen vivos la acción, el trabajo y el trasiego… Si nos quitan el trabajo y la acción nos desplomamos y casi nos  morimos…Habrá que ver si ese  trabajo y esa acción están movidos por el amor desinteresado y si lo que buscamos es el bien y la felicidad de los demás, o sólo nuestro protagonismo…

Buen día…

 

ENS MANTENIM VIUS
A moltes persones ens mantenen vius l’acció, el treball i el tràfec… Si ens lleven el treball i l’acció ens desplomem i quasi ens morim… Caldrà veure si aqueix treball i aqueixa acció estan moguts per l’amor desinteressat i si el que busquem és el bé i la felicitat dels altres, o només el nostre protagonisme…
Bon dia…

 

 

Sábado, 8 de febrero de 2020: Fiesta de San Jerónimo Emiliani y Sta Josefina Bakhita

Mc 6,30-34: Andaban como ovejas sin pastor.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: -«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

REFLEXIÓN

La gente tenía muy claro que Jesús los comprendía perfectamente y se hacía cargo de todas sus necesidades, preocupaciones y sufrimientos. Por eso acudían a él de todas partes y a toda hora. Para todos era una persona de total confianza. Para todas las personas, la necesidad más grande es sentirse escuchados, comprendidos y queridos, estar seguros de que alguien los acepta como son y les ofrece su amistad y su confianza. Esto es lo que Jesús ofrecía a todos a manos llenas, aunque tuviera que sacrificar su descanso, sus planes y hasta su vida. La experiencia que él tenía de ser amado infinitamente por el Padre, es la que ofrecía a todo el que se acercaba a él.

 

RECIBIR Y DAR

Recibir sin dar nos convierte en mendigos, destruye nuestra dignidad, aunque consigamos que nos den millones… Dar sin recibir nos hace prepotentes y dictadores, aunque solucionemos todos los problemas del mundo… Todos podemos dar mundo, aunque necesitamos también recibir mucho… No lo podemos olvidar si queremos ser personas…

Buen día…

 

REBRE I DONAR
Rebre sense donar ens converteix en captaires, destrueix la nostra dignitat, encara que aconseguim que ens donen milions… Donar sense rebre ens fa prepotents i dictadors, encara que solucionem tots els problemes del món… Tots podem donar molt, encara que necessitem també rebre molt… No el podem oblidar si volem ser persones…

 

 

Viernes, 7 de febrero de 2020

Mc 6,14-29: Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: -«Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él.» Otros decían:
-«Es Elías.» Otros: -«Es un profeta como los antiguos.» Herodes, al oírlo, decía: -«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.» Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: -«Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró:
-«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Ella salió a preguntarle a su madre: -«¿Qué le pido?»La madre le contestó: -«La cabeza de Juan, el Bautista.» Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: -«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.» El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

REFLEXIÓN

En esta página del Evangelio vemos cómo actúa el poder inhumano y dictatorial,  y cómo acaban las personas libres y auténticas que se lo juegan todo por la verdad y la justicia. El poder es muy rápido y eficaz para conseguir lo que se propone. El profeta parece que es eliminado y que su vida no sirve para nada. Pero el poder cruel es recordado como una desgracia y la destrucción de la vida, y al profeta que ha entregado su vida, se le recuerda como el valor más grande  y lo que da valor y sentido a  la historia. La maldad y egoísmo son fáciles de realizar. Lo que es de gran valor, cuesta mucho, compromete la vida entera. Veamos lo que elegimos en nuestra vida…

 

SIGLOS

Durante muchos siglos, la humanidad viene cometiendo injusticias con los agricultores y los obreros que trabajan en el campo. Son los más necesarios para la vida de los humanos y los más explotados y peor mirados. Se les trata como los ciudadanos que ocupan el último puesto en la sociedad. Es necesario que la sociedad, que todos, hagamos justicia a los trabajadores del campo…

Buen día

 

SEGLES
Durant molts segles, la humanitat ve cometent injustícies amb els agricultors i els obrers que treballen en el camp. Són els més necessaris per a la vida dels humans i els més explotats i pitjor mirats. Se’ls tracta com els ciutadans que ocupen l’últim lloc en la societat. És necessari que la societat, que tots, fem justícia als treballadors del camp…
Bon dia