Lunes, 3 de febrero de 2020: Hoy celebra la Iglesia la fiesta de San Blas y San Oscar Romero, los dos obispos y mártires

Mc 5,1-20: Espíritu inmundo, sal de este hombre.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago en la región de los Gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en las tumbas, un hombre poseído de espíritu inmundo -ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello: -¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes. Porque Jesús le estaba diciendo: -Espíritu inmundo, sal de este hombre. Jesús le preguntó: -¿Cómo te llamas? El respondió: -Me llamo Legión, porque somos muchos. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: -Déjanos ir y meternos en los cerdos. El se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago. Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en el campo. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país. Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: -Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia. El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

REFLEXIÓN

Este texto nos deja claro que Jesús ha venido a este mundo para liberar a todas las personas de sus esclavitudes más profundas que destruyen su vida, por muchas y complicadas que sean sus esclavitudes. La fuerza con la que cuenta Jesús es: Su amor y su apoyo en el Padre. Otra cosa que nos deja claro este pasaje es que, con tal que se libere una persona, a Jesús no le importa que se pierdas todos os cerdos y lo que haga falta. No pensaban así los habitantes de aquel pueblo que le rogaron que se alejara de allí, y no le agredieron físicamente porque tenían miedo de que lanzara a los espíritu en contra de ellos. Otro detalle importante es que no curó a aquel hombre para que fuera discípulo suyo, sino para que fuera una persona como todos y pudiera integrarse con normalidad en la vida de su pueblo.

 

 

CULPABILIZARNOS

Reconocer y responsabilizarnos de nuestras faltas para superarnos, no es culpabilizarnos ni caer en el complejo de culpabilidad. Es una señal de salud mental y ética que nos puede hacer crecer como personas, proporcionar muchas satisfacciones y buenas relaciones con los que  que tratamos habitualmente…

Buen día…

 

CULPABILITZAR-NOS
Reconéixer i responsabilitzar-nos de les nostres faltes per a superar-nos, no és culpabilitzar-nos ni caure en el complex de culpabilitat. És un senyal de salut mental i ètica que ens pot fer créixer com a persones, proporcionar moltes satisfaccions i bones relacions amb els que que tractem habitualment…
Bon dia…

 

 

 

LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

Ml 3,1-4: Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis.

Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mi. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará á los hijos de Levi, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»

Sal 23,7.8.9.10: El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la Gloria.

¿Quién es ese Rey de la Gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la Gloria.

¿Quién es ese Rey de la Gloria?
El Señor, Dios de los Ejércitos:
él es el Rey de la Gloria.

Hb 2,14-18: Tenía que parecerse en todo a sus hermanos.

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el, poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

Lc 2,22-32: Mis ojos han visto a tu Salvador.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»  Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:  -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»

HOMILÍA

El mundo en el que vivimos está muy necesitado de muchas cosas. A veces pensamos que sólo hay necesidades en los países pobres Y es verdad que en esos países hay más necesidades que aquí entre nosotros. Nosotros podemos comer, tenemos casa, y medicinas, escuelas y muchas cosas más. Los países pobres no tienen ni la mitad de cosas que tenemos nosotros. Pero eso no quiere decir que, entre nosotros no haya necesidades y sufrimientos. Sobre todo, lo que hace falta tanto en los países pobres como en los ricos, es justicia y humanidad. Si hubiera justicia y humanidad se solucionarían todos los problemas.

Hoy celebramos la Presentación del Jesús en el templo. Esta fiesta es el último eco de la fiesta de Navidad. Era un mandamiento de la Ley, que cuando nacía un niño varón, si era el primer hijo de la familia, a los cuarenta días de haber nacido, este hijo debía ser llevado al templo y consagrado al Señor, y, para poder llevárselo a casa, los padres tenían que hacer una ofrenda. Los ricos ofrecían un cordero o un ternero. Los pobres dejaban un par de tórtolas o dos pichones. Los padres de Jesús, como eran pobres, ofrecieron, un par de tórtolas, para poder llevarse Jesús a su casa.

A través de las lecturas de este día comprendemos un poco más a qué vino Jesús a este mundo. La primera lectura nos habla de la venida a este mundo del enviado de Dios, para hacer justicia, para purificar y cambiar la vida de las personas. Para acabar con la mentira, la injusticia y la corrupción, y crear una humanidad nueva. No viene Jesús (ya lo hemos dicho muchas veces) a dejar las cosas como están. Viene a cambiar la humanidad y cambiar la organización del mundo.

El salmo nos dice que abramos las puertas con alegría para que entre el Señor, el Rey de la gloria. No nos cerremos ante la visita del Señor que quiere visitarnos cada día y cada momento. Y dejemos que haga lo que él quiere hacer.

Los Israelitas esperaban la visita de Dios de una forma espectacular y grandiosa. Sólo pensar en la visita de Dios les daba miedo. La carta a los Hebreos nos dice que viene como uno de nosotros, en todo igual a nosotros menos en el pecado. Y viene para comprendernos y compadecerse de nosotros. No hemos de tener miedo. Jesús ha venido a hacer justicia, a poner las cosas en su lugar. Pero no a la fuerza, no como un gobernante de este mundo, que obliga a todos, puedan o no puedan, quieran o no quieran. Jesús ha venido a hacer justicia, pero con amor. No separa la justicia del amor, ni el amor de la justicia. Da tiempo al tiempo, respeta nuestra libertad. Dios no actúa con la eficacia de la fuerza, sino con la fuerza del amor que presupone la justicia.

Y el Evangelio nos habla de la misma entrada del mismo Dios en el templo, hecho un ser humano como nosotros, de la forma más sencilla, más pobre  y más apacible. Esta entrada llena de alegría al anciano Simeón que estaba toda la vida esperándolo, y a Ana la profetisa que había comprometido toda su vida en prepararse para recibir al Señor. Y, a través de estas personas, se llenaron de alegría todos los que estaban presentes en el templo. Para Simeón y para Ana, valió la pena prepararse y esperar toda la vida, para tener la alegría de ver con sus ojos al Salvador, por eso dijo Simeón: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» Todos nosotros, por nuestra fe, vamos a tener hoy, en esta asamblea, la misma experiencia y la misma alegría que tuvieron aquellas personas en el templo de Jerusalén. Al encender nuestros cirios, dejemos que la luz del Señor ilumine nuestras vidas y que, a través de nosotros, se ilumine nuestra familia y nuestro mundo, con nuestro compromiso por la justicia y el amor.

¿Cómo espero la venida del Señor? ¿Cómo me preparo para recibirlo?

¿Cómo colaboro con él para que haya justicia en el mundo?

¿Me encuentro con el Señor cuando me visita cada día?

¿Es para mí la Eucaristía dominical un encuentro con el Señor?

 

Domingo, 2 de febrero de 2020: Día de la Presentación del Señor en el templo

Lc 2,22-40: Mis ojos han visto a tu Salvador.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: –«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

REFLEXIÓN

Simeón y Ana era personas pobres que no significaban nada en la sociedad de Israel. Dieron por bien empleada su vida por haber estado esperando al Salvador, con sacrificios, humildad y pobreza, desde que tenían uso de razón. Sabían bien lo que querían y a quién tenían que esperar. Vivieron para encontrarse con Jesús. Sólo vieron un niño normal y corriente como todos los niños, pero la fe les ayudó a descubrir el Salvador de toda la humanidad, en aquella criatura que no tenía ninguna apariencia extraordinaria. Como vemos, Jesús siempre se revela a la gente sencilla, a los que le esperan, a los que desean encontrarse con él. Jesús se presenta como la luz  para alumbrar a toda la humanidad. Si nos hemos encontrado con Jesús, hablemos de él a todos los que esperan un mundo nuevo, todos aquellos que lo están esperando aún sin saberlo.

 

ESPERAR

Cuando creemos que lo tenemos todo y nos acomodamos en nuestra situación, tenemos nuestra vida montada sobre una ilusión que no corresponde nada con la realidad. Lo propio de una persona realista y sensata es esperar, y movido por la esperanza comprometerse para que las cosas, poco a poco, vayan cambiando y se vayan superando todos los problemas con el esfuerzo y la colaboración de todos, aunque no veamos muchos resultados…

Buen día…

 

ESPERAR
Quan creiem que ho tenim tot i ens acomodem en la nostra situació, tenim la nostra vida muntada sobre una il·lusió que no correspon res amb la realitat. El propi d’una persona realista i assenyada és esperar, i mogut per l’esperança comprometre’s perquè les coses, a poc a poc, vagen canviant i es vagen superant tots els problemes amb l’esforç i la col·laboració de tots, encara que no vegem molts resultats…

Bon dia…

SÁBADO, 1 DE FEBRERO DE 2020

Mc 4,35-41: ¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: -«Vamos a la otra orilla.» Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: -«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: -«¡Silencio, cállate!» El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: -«¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?» Se quedaron espantados y se decían unos a otros: -« ¿Pero quién es éste? ¡ Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

REFLEXIÓN

El mar amenazaba tragarse la barca en la que iban los discípulos y Jesús. Pero había otra amenaza más grande todavía: El miedo de los discípulos, su falta de fe. Jesús calma la furia del mar, aparece como el Señor que abrió el Mar Rojo para que pasaran a pie enjuto los israelitas, y no fueran atrapados por la furia de Faraón. Pero sobre todo trata de hacer frente a la cobardía y a falta de fe de los discípulos. Esta era la verdadera tempestad, el no tener su vida apoyada en la fuerza y en el amor de Dios. Ante la fe de Jesús en el Padre, se quedaron espantados, mucho más que ante la tempestad. Necesitaban creer de verdad en la persona de Jesús, para librarse de todas las tempestades…

 

ACEPTAR

La solución de los problemas comienza por aceptarlos como son y en situarse ante ellos con total confianza de que podemos hacerles frente. Los problemas son oportunidades que nos pueden ayudar a avanzar y crecer como personas. Cuando huimos de los problemas los hacemos mil veces más grandes, nos quedamos desarmados ante ellos y nos destruyen, aunque de momento encontremos un poco de alivio y creamos que los hemos superado…

Buen día…

 

ACCEPTAR
La solució dels problemes comença per acceptar-los com són i a situar-se davant ells amb total confiança que podem fer-los front. Els problemes són oportunitats que ens poden ajudar a avançar i créixer com a persones. Quan fugim dels problemes els fem mil vegades més grans, ens quedem desarmats davant ells i ens destrueixen, encara que de moment trobem una mica d’alleujament i creguem que els hem superats…
Bon dia…

 

Viernes, 31 de enero de 2020: Hoy celebra la Iglesia la fiesta de san Juan Bosco

Mt 18,1-5: El primero entre vosotros será vuestro servidor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Vosotros no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

REFLEXIÓN

Aunque todos luchan por ellos, los títulos provocan la división de la sociedad y la separación de las personas. La mayoría de las veces, junto con el título, no se le da a los que lo reciben una preparación para que pongan su título al servicio de la sociedad, de forma desinteresada. Se suele enseñar para saber, no para servir. Por eso Jesús invita renunciar a los títulos, y pone el acento en el servicio. Y plantea que el más grande se haga el más pequeño y servidor de todos.

 

MATAR
La vida se puede matar, o por el activismo y el productivismo, o por la pasividad y la pereza. Cuando lo que nos interesa no es la persona, sino los intereses, sean del tipo que sean, no vivimos la vida, sino que nos convertimos en máquinas productoras, o en agujeros negros que todo lo reciben para hacerlo desaparecer.
Buen día…
MATAR
La vida es pot matar, o per l’activisme i el productivisme, o per la passivitat i la peresa. Quan el que ens interessa no és la persona, sinó els interessos, siguen del tipus que siguen, no vivim la vida, sinó que ens convertim en màquines productores, o en forats negres que tot el reben per a fer-ho desaparéixer.
Bon dia…

UEVES, 30 DE ENERO DE 2020

Mc 4,21-25: El candil se trae para ponerlo en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: -«¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.» Les dijo también: -«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»

REFLEXIÓN

Todo, a su tiempo, ha de salir a la luz. Para la vida es fundamental la transparencia, la comunicación, el compartir lo que se lleva dentro. El ocultismo y secretismo mata la vida. Sabemos que todo se ha de hacer con sensatez y oportunidad, pero Jesús nos deja claro Dios es la luz que se ofrece a todos para iluminar nuestras vidas y llenarlas de alegría, a nadie niega su Palabra y su luz, y que nosotros, como hijos suyos, también hemos de ser luz para todos. Y lo que demos eso también recogeremos.

 

¿QUIÉN AYUDA?

Nos preguntamos quién ayuda más, la persona que apoya al necesitado, o el necesitado a quien le ayuda. Está claro que cuando una persona no tiene nada y se le apoya, recibe un favor, pero gracias al necesitado, el que ayuda, ha salido de sí mismo, y no sólo se ha sentido útil, sino que ha desarrollado su humanidad y ha experimentado el gran valor de la solidaridad. Todo eso lo ha vivido gracias a su encuentro con el necesitado…

Buen día…

 

QUI AJUDA?
Ens preguntem qui ajuda més, la persona que fa costat al necessitat, o el necessitat a qui l’ajuda. És clar que quan una persona no té res i se li dóna suport, rep un favor, però gràcies al necessitat, el que ajuda, ha eixit de si mateix, i no sols s’ha sentit útil, sinó que ha desenvolupat la seua humanitat i ha experimentat el gran valor de la solidaritat. Tot això ho ha viscut gràcies a la seua trobada amb el necessitat…
Bon dia…

 

 

 

 

 

MIÉRCOLES, 29 DE ENERO DE 2020

Mc 4,1-20: Salió el sembrador a sembrar.

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: -«Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»
Y añadió: -«El que tenga oídos para oír, que oiga.» Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: -«A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen. “» Y añadió: -«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

REFLEXIÓN

Dios realiza una siembra generosa. No mira si vamos a recibir o no su semilla, su Palabra y sus dones. Y no siembra una día, o un año, sino que no para de sembrar, de ofrecernos oportunidades para que nuestra vida dé el fruto que tiene que dar y nuestras vidas no sean “una pasión inútil”. Y esto lo hace hasta el final de nuestra vida. También nos ha hecho a nosotros sembradores. Esa es nuestra identidad. Lo que recibimos, si nos lo quedamos y no los compartimos, se muere. Y como Dios no se cansa de sembrar y no nos niega jamás los dones de su amor, así hemos de ser nosotros con todas las personas, y con nosotros mismos…

 

DISCIPLINA

No se trata de hacer de la sociedad en un cuartel militar, ni de convertirla en una dictadura, tampoco es buena la rigidez y la obsesión por la productividad, pero la vida necesita disciplina para trabajar, para vivir la vida de familia, para administrar la propia vida y para dar una buena orientación a los propios bienes y nuestra posibilidades humanas. El amor, para ser respetuoso y responder a las necesidades de los demás, ha de ser gobernado para la disciplina de la prudencia y la humildad…

Buen día

 

DISCIPLINA
No es tracta de fer de la societat en una caserna militar, ni de convertir-la en una dictadura, tampoc és bona la rigidesa i l’obsessió per la productivitat, però la vida necessita disciplina per a treballar, per a viure la vida de família, per a administrar la pròpia vida i per a donar una bona orientació als propis béns i la nostra possibilitats humanes… L’amor, per a ser respectuós i respondre a les necessitats dels altres, ha de ser governat per a la disciplina de la prudència i la humilitat…
Bon dia

 

Martes, 28 de enero de 2020: Fiesta de Sto. Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia

Mc 3,31-35: El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: -«Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.» Les contestó: -«¿Quienes son mi madre y mis hermanos?» Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «-Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»

REFLEXIÓN

La unión con la persona de Jesús no se consigue ni se experimenta, por ser “cristiano de toda la vida”, por asistir a muchos actos religiosos, o por tener un conocimiento muy grande de las verdades del cristianismo… Sino por la fe y el compromiso con su persona y con el plan que él tiene sobre el mundo en que vivimos. Una pareja disfruta de su matrimonio cuando los dos comparten un mismo proyecto de vida, si hay un verdadero compromiso del uno con el otro. Vivimos  la unión con Jesús cuando cultivamos esa unión con él y compartimos su proyecto de vida, que es trabajar por una humanidad nueva, en nosotros y en la comunidad donde vivimos…

 

SALIR

Vivimos en una época que nos invita a salir: De nosotros mismos, de nuestros esquemas, de nuestra rutina, de nuestra comodidad…Es verdad que no todas las salidas son buenas, ni todas las novedades son aceptables y que no siempre hemos de “estar fuera”, pero encerrarnos en nosotros mismos, o en las costumbres de toda la vida, nos bloquea a la hora de ser personas y de comunicarnos con los demás…

Buen día…

 

EIXIR
Vivim en una època que ens convida a eixir: De nosaltres mateixos, dels nostres esquemes, de la nostra rutina, de la nostra comoditat…És veritat que ens totes les eixides són bones, ni totes les novetats són acceptables i que no sempre hem de “estar fora”, però tancar-nos en nosaltres mateixos, o en els costums de tota la vida, ens bloqueja a l’hora de viure com a persones i de comunicar-nos amb els altres…
Bon dia…

 

 

 

 

Lunes, 27 de enero de 2020: Celebra la Iglesia en este día la fiesta de santa Ángela de Mérici

Mc 3,22-30: Satanás está perdido.

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: -«Tiene dentro a BeIzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.» Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: -« ¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra si mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.» Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

REFLEXIÓN

Los escribas que eran los representantes de la religión,  se creían  dueños de todos los poderes y de todos los saberes, y no aceptaban que otra persona, pudiera liberar a los que se encontraban esclavizados por algún trastorno interior. Eran personas muy cerradas. Por eso miraban a Jesús con ojos negativos, acusadores, y decían que era un aliado de Satanás. La explicación que da Jesús es bastante clara. Y les da a entender que, el que cierra en su orgullo, él mismo se condena. Hoy en día pasa lo mismo… Hay personas que se cierran en sus ideas, en su dinero y sus intereses, o en su poder y se creen dueños de todo, para hacer y para juzgar a los demás…No aceptan que Dios está en nuestro mundo y que está actuando y liberando a la humanidad. Cuando creemos y aceptamos que Dios está actuando en el mundo, Satanás está perdido…

 

LA SOLUCIÓN

La solución de todos los problemas está en las manos de la humanidad… Sólo hace falta que las personas y los grupos quieran afrontar las situaciones y darles respuesta, colaboren y busquen la verdadera solución de las necesidades, dejando a un lado ideologías e intereses particulares, buscando, por encima de todo el bien de la comunidad…

Buen día…

 

LA SOLUCIÓ
La solució de tots els problemes és a les mans de la humanitat… Només fa falta que les persones i els grups vulguen afrontar les situacions i donar-los resposta, col·laboren i busquen la vertadera solució de les necessitats, deixant a un costat ideologies i interessos particulars, buscant, per damunt de tot el bé de la comunitat…
Bon dia…

 

 

 

 

DOMINGO 3º DE TIEMPO ORDINARIO

Is 8,23b-9,3: En la Galilea de los gentiles, el pueblo vio una luz grande.

En otro tiempo el Señor humilló el país de Zabulón y el país de Neftalí; ahora ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia,
como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, y el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

Sal 26,1.4.13-14: El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

1Co 1,10-13.17: Poneos de acuerdo y no andéis divididos.

Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo: po­neos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos con un mis­mo pensar y sentir. Hermanos, me he enterado por los de Cloe que hay discordias en­tre vosotros. Y por eso os hablo así, porque andáis divididos, dicien­do: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, yo soy de Cristo.» ¿Está dividido Cristo? ¿Ha muerto Pablo en la cruz por vosotros? ¿Habéis sido bautizados en nombre de Pablo? Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evange­lio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

Mt 4,12-23: Se estableció en Cafarnaún. Así se cumplió lo que había dicho Isaías. Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Gali­lea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.» Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: -«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: -«Venid y seguidme, y os, haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

Homilía

En el evangelio que hemos escuchado, vemos que Jesús tenía clarísimo el camino que debía que seguir. Escoge un pueblo concreto para comenzar su misión, Cafarnaún, sabe muy bien lo que tiene que decir y pedir a la gente: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.». Después concreta en qué consiste esa conversión: -«Venid y seguidme, y os, haré pescadores de hombres.»

Convertirnos no es sólo ser buenas personas, realizar muchas prácticas religiosas y hacer buenas acciones en el mundo. Convertirnos es seguir de cerca a Jesús, entregarle nuestro corazón, pensar como él, trabajar con él, vivir en él. Es comprometer toda nuestra vida con él para trabajar en lo que es su misión: Dar a entender a todos cómo nos quiere Dios, lo importante que es nuestra vida para él, compartiendo los problemas, sufrimientos y alegrías de las personas que forman la sociedad en la que vivimos y que vemos cada día.

Pero Jesús no se queda sólo en hablar y en pedir que nos convirtamos, ni tampoco en invitarnos a seguirle. Sobre todo actúa respondiendo a todas las necesidades y problemas que tiene la gente: Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Ser seguidores de Jesús, no es sólo tener buenas ideas, buenos deseos y buenas apariencias. Si de verdad le hemos conocido y le hemos entregado nuestra vida, se notará en nuestra manera de comportarnos y llegaremos a un compromiso muy grande con él y con las personas con las que él se comprometió. Estaremos siempre al lado de aquellos que fueron sus preferidos: Los enfermos, los despreciados por todos, los excluidos, y todos aquellos que no significan nada en este mundo.

Y todo esto hacerlo con alegría, encontrando nuestra felicidad en esa entrega que hacemos de nuestra vida a su persona y en ese compromiso por los que sufren. Esto es lo que nos dice la primera lectura: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.

La relación del que cree en Jesús con él, tiene mucho que ver con el enamoramiento, y con la experiencia de felicidad que tiene una pareja en la que los dos se quieren de verdad, y han encontrado su felicidad en ese amor que llena su vida, y que les hace madurar como personas en todos los sentidos. Y cada día ven más claro que, el compartir la vida con esa persona, es el camino que tienen que seguir. Cuando se encuentro una felicidad así, se ha encontrado todo.

Esto es precisamente lo que ha de unir a una comunidad cristiana: el conocer y seguir a Jesús, el que cada uno de sus miembros y todos estén enamorados y le entreguen su vida a él, como nos dice Pablo en la segunda lectura: Estad bien unidos con un mis­mo pensar y sentir. Cuando se ama de verdad a Jesús, ese mismo amor se tiene a todos los miembros de la comunidad cristiana y se aprovechan todas las diferencias para avanzar.

Una comunidad cristiana no es un grupo de personas que se reúnen para participar en la Misa, y después cada una lleva su vida sin preocuparse nada de los demás. Una comunidad cristiana es una verdadera familia, en la que se conocen, se quieren, comparten sus bienes, sus alegrías y sus penas. Pertenecer a una comunidad cristiana no sólo compromete a ir a Misa, sino toda la vida, como el que se casa con una persona y forma parte de una familia. Unirnos a Jesús, es unirnos a todos los miembros de la comunidad cristiana y comprometernos todos en la misión de Jesús, teniendo a los pobres y a todos los que sufren como los miembros principales.

 

¿Me he convertido de verdad a Jesús? ¿Le he entregado mi vida?

¿Hasta qué punto me hace feliz seguir a Jesús?

¿Cómo vivo la unión con mi comunidad cristiana?